 La gran cantidad de juguetes que hay actualmente en el mercado, y las fuertes campañas publicitarias que nos acompañan en estas fechas, convierten la selección de juguetes en una difícil decisión para los padres. Son múltiples las preguntas que se pueden hacer ante un juguete. Las que a continuación se plantean pueden ayudar a realizar un buena elección.
¿Será divertido?
Debemos partir de las necesidades y preferencias del niño o de la niña, y no de los gustos adultos. Quienes juegan, deben ser partícipes de la elección del juguete. El juguete se regala, no se impone. Pero especialmente hay que tener en cuenta que el juguete debe resultar divertido y conectar con sus intereses. Para tener éxito, un juguete debe estar cercano al mundo inmediato del niño o de la niña y a su forma de imaginación. Para ello conviene fijarse en la actividad que propone un juego, pensar si esta actividad puede ser atractiva y divertida. Si no es así, puede ser pronto abandonado y sustituido por otro. Los niños juegan para divertirse y no para aprender
¿Continuará siendo divertido?
Algunos juguetes son estacionales o de actualidad. Otros son de siempre, juguetes de toda la vida. Un juguete que crece con el niño o la niña, es siempre una válida inversión. Un buen juguete debe poder estimular nuevos intereses y nuevas ideas. Además de ser de sencillos y fácil manejo, ya que la excesiva complejidad reduce la creatividad. Un aspecto fundamental del juguete es que pueda utilizarse para distintos tipos de juegos
¿Es seguro?
El primer aspecto en el que debe fijarse el consumidor, una vez considerado que el juguete puede interesar, es en la SEGURIDAD. La Normativa de Seguridad Europea, en vigor desde el 1 de enero de 1990, obliga a los fabricantes a que sus juguete cumplan una serie de pruebas antes de ser comercializados. Estas pruebas se denominan Normas UNE y van referidas a propiedades mecánicas y físicas, propiedades de inflamabilidad y propiedades químicas y eléctricas.
En principio, un juguete que pasa la normativa de seguridad vigente se marca con una CE en el envase. Pero como se han detectado que juguetes que incluían esta CE no garantizaban que el juguete fuera seguro, por lo que recomendamos a los consumidores que adquieran juguetes fabricados en la unión europea o de marcas suficientemente conocidas
¿Se ve resistente?
Además, los juguetes deben ser sólidos y resistentes. Los juguetes que se rompen con facilidad habitúan a usarlos de forma descuidada, se ve normal que los juguetes se rompan, creando así hábitos de descuido
¿La actividad que se propone es la adecuada?
Los juguete además deben ser estimulantes de la creatividad y de la imaginación o de cualquier aspecto de la personalidad, convirtiendo a niños o niñas siempre en protagonistas del juego y no en simples espectadores
¿Estará adaptado a su edad?
Los juguetes deben responder a cada edad, a las necesidades de crecimiento. No deben ser ni demasiado complicados, ni demasiado simples. El hecho de que el juguete no esté adecuado a la edad puede ser la causa de que se arrincone. Observando el juego de niños y niñas, y jugando con ellos será fácil darse cuenta de qué juguetes van necesitando, a medida que crecen. Aquí la edad que recomienda el fabricante puede orientarnos. Podemos plantearnos otras preguntas sencillas para orientarnos como por ejemplo: ¿El tamaño que presenta podrá ser manejado por ellos sin dificultad? ¿Sus funciones son adecuadas a su edad?
¿Cuántos juguetes le vamos a regalar?
Los juguetes han de ser suficientes pero no excesivos. No ayudaremos a nuestros hijos e hijas comprándoles todo lo que piden, sino comprando justo lo que necesitan. La excesiva cantidad de juguete, lejos de educar, provoca actitudes de capricho, aburrimiento, menosprecio de los juguetes, y a menudo provoca desorden y falta de interés por conservarlos
¿De qué juguetes dispone ya?
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es la variedad. Debemos procurar no comprar siempre el mismo tipo de juegos. Los niños y las niñas necesitan crecer en más de un aspecto, necesitan madurar su psicomotricidad en las diferentes partes de su cuerpo, necesitan crecer intelectualmente, necesitan aprender a colaborar con los demás, etc. Hay un juguete para cada cosa, o mejor dicho, cada juguete estimula especialmente un aspecto de su crecimiento. Debemos proporcionar juguetes que estimulen a investigar, descubrir, experimentar, etc. y que además estimulen y desarrollen funciones diferentes
Si mi hijo me pide una muñeca ¿debo comprársela?
No debemos cortar su gustos sino permitir su expansión: si el niño quiere un cochecito de muñeca, no le neguemos el juguete por no ser para “el”. Deben entregarse desde un primer momento y sin prejuicios los juguetes que para ellos sean preferidos indiferentemente de que sean considerados de chicos o de chicas. El juguete no tiene sexo, es decir no hay juguetes de niños y juguetes de niñas, cualquier juguete puede interesar independientemente del sexo del jugador o jugadora. El juego es libre y espontáneo. Y así debemos comprenderlo los adultos
¿Es necesaria la ayuda adulta? si es así ¿dispongo de tiempo para jugar?
En el momento de jugar es también importante el papel que los padre o educadores representan. Esa participación ha de ir dirigida a facilitarles recursos, para que el juego se enriquezca. Además a nuestros hijos e hijas no sólo hay que proporcionarles juguetes adecuados también debemos dedicar tiempo a jugar con ellos y ellas.
¿Son necesarios compañeros/as de juego para que se pueda jugar?
¿Dispone de compañeros/as de juego?Un aspecto importante en el juego son los compañeros o compañeras de juegos, hay que procurar no sólo que tengan buenos juguete sino que además pueda disponer de tiempo y ocasión para jugar con compañeros/as ya que así se enriquece el juego y la personalidad de sus participantes
¿Disponemos del espacio necesario para usar el juguete?
A la hora de elegir juguetes tenemos que tener en cuenta variables como el espacio disponible. Evitaremos comprar juguetes de gran tamaño si no tenemos espacio suficiente para tenerlos montados ya que si lo compramos se corre el riesgo de que estén siempre guardados y que no se use
Una buena elección del juguete es una buena inversión. Procura hacerla y contribuirás al desarrollo total de tus hijos e hijas. Y recuerda el juguete solo es un instrumento, lo importante es el juego.
¿Qué preguntas hacerse a la hora de comprar un juguete?
Durante los primeros meses, los adultos son los mejores juguetes del niño y la niña y sobre todo la madre. Es un periodo donde necesitan mucho contacto físico y afectivo con las personas que lo rodean. Durante este periodo serán adecuados todos aquellos juguetes que estimulen sus sentidos y sus movimientos, es decir, sonajeros, tentetiesos, pelotas, muñecos blandos, juguetes para el baño, móviles, etc, es decir juguetes para coger y soltar, morder, agitar, empujar, etc. A partir del primer año debemos proporcionarle juguetes que les estimulen a caminar, como andadores, correpasillos, arrastres, pelotas, etc, juguetes que estimulen su destreza manual como juegos para apilar, para llenar, y vaciar, juegos para la arena, etc.
Los juegos de imitación aparecen aproximadamente a la edad de dos años. Son aquellos en el que se imita a los adultos, se hace de papá, de mamá, de médico, juega con coches, a tiendas, etc. En estos juegos los niños y las niñas, imitando a los adultos, interiorizan los valores de su familia y los de la sociedad a la que pertenecen, expresan sus sentimientos y exteriorizan conflictos. Es aproximadamente hacia los 4 años cuando este tipo de juego cobra mayor atractivo, sobre todo porque ya son capaces de jugar con otros niños y niñas, y organizar sus juegos. También les gusta a estas edades los juegos de movimiento con balones, bicicletas, columpios, etc.
Para los juegos de construcción no se puede definir una edad especifica ya que se dará durante todo el desarrollo infantil. Existen puzzles, construcciones etc para todas las edades estos juegos estimulan en el niño la creatividad, la organización espacial, la habilidad manual, etc.
Los juego en los que existen una serie de reglas o normas que los jugadores deben conocer y respetar, son considerados habitualmente como juegos de mesa y resultan atractivos a partir de los 4 o 5 años: primero son aconsejables los juegos de habilidad sencillos, juegos donde se ejercita una habilidad manual (como puede ser el atrapar bolitas) pero aceptando reglas sencillas. En edades superiores a partir de los 6 años ya son capaces de aceptar reglas más complejas de juego y por tanto todo tipo de juegos de mesa. Así, dependiendo del desarrollo individual de cada persona, se pueden ir encontrando en el mercado juegos más complicados hasta llegar a los de estrategia compleja como el ajedrez. |