Todos tenemos la experiencia de haber comprado juguetes que han quedado inservibles al poco tiempo de uso, juguetes que no interesan a sus destinatarios o que no se pueden manejar bien, juguetes con los que hemos percibido algún riesgo para la salud o la seguridad de los niñ@s...
En el mercado podemos encontrar miles de juguetes entre los que elegir. La diversidad de precios, de propuestas de juego y de establecimientos es cada vez mayor y ello nos puede confundir y desconcertar a la hora de decidir. En los comercios hay muchos juguetes muy buenos, pero también hay de baja calidad.
Hemos de tener cuidado porque es fácil equivocarse. Comprar juguetes de baja calidad puede implicar, además de un aprovechamiento lúdico-pedagógico insuficiente, riesgos para la salud infantil.
Para intentar no equivocarse es importante dejarse orientar por guías como ésta, por marcas de calidad, y por el consejo de educadores y de establecimientos especializados en la venta de juguetes.
COMPRAR JUGUETES DE CALIDAD NO ES FÁCIL
Algunos consejos:
Calidad no significa PRECIOS caros, pero hay que desconfiar de importes escandalosamente baratos. Puedes estar frente a un producto que implique riesgos, roturas o problemas de uso a su destinatario.
También puedes estar ante una falsificación.
Es muy importante leer el etiquetado de los juguetes. En la etiqueta debe aparecer el nombre del fabricante o importador, la marca comercial, la marca CE u otras indicaciones relacionadas con el modo de utilización o las características del producto.
Ten especial cuidado con las indicaciones relacionadas con la seguridad del juguete, si éste va a dirigirse a un niñ@ menor de 3 años. Para estas primeras edades, has de comprobar que en su envase no aparece la indicación “No conveniente para menores de 3 años...
Cuidado con los establecimientos.
Asesórate y compra en comercios responsables, en ellos te darán amplia información de los productos y podrás reclamar si encuentras algún problema.
La fabricación de un juguete es una labor que entraña una gran responsabilidad, si se tiene en cuenta que su consumo va dirigido al público infantil. En este sentido, la industria juguetera española lleva muchos años haciendo un verdadero esfuerzo por fabricar productos competitivos y de calidad, entendiendo ésta como una filosofía que ha de estar presente en todas las etapas del proceso productivo, desde la concepción del juguete hasta que llega a las manos del pequeño consumidor.
Los expertos de AIJU asesoramos a las empresas para contribuir a mejorar la calidad de los juguetes y trabajamos para que a los consumidores les resulte un poco más fácil distinguir los buenos de los malos juguetes, por ejemplo a través de esta guía o de la marca “Calidad Comprobada AIJU”.
UN BUEN JUGUETE DEBE
- Ser seguro.
- Ser duradero y resistente.
- Ser manejable para sus destinatarios y cómodo de usar.
- Ser atractivo, tanto en su aspecto como en su propuesta lúdica.
- Tener una concepción lúdico-pedagógica adecuada.
- Estar adecuado a la edad de sus destinatarios.
- Tener un envase e instrucciones adecuados.
- Ser divertido.
Un juguete que cumple todo lo anterior pero no es divertido no merece ser llamado juguete. La diversión y el disfrute son inherentes al juego.
Un último consejo: Si encuentras problemas con algún juguete, reclama y exige tus derechos como consumidor. Ello contribuirá a mejorar poco a poco la calidad de los juguetes. |